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El Soporte del Rendimiento: Los Músculos que Sostienen TU Juego en Voleibol


Introducción: el RENDIMIENTO comienza antes del movimiento


En el voleibol, el rendimiento no inicia en el salto ni en el remate. Comienza en un nivel más profundo: la capacidad del cuerpo para organizarse frente a la gravedad. Cada postura, cada aterrizaje y cada desplazamiento dependen de un sistema muscular que trabaja de forma constante: los músculos ANTIGRAVITATORIOS.

 

Desde la fisiología del ejercicio, el control postural es un prerrequisito para la producción eficiente de fuerza, ya que permite la correcta alineación segmentaria y la transmisión de fuerzas entre segmentos corporales (Kibler et al., 2006; McArdle et al., 2015).

 

¿Qué son los músculos ANTIGRAVITATORIOS?


Los músculos ANTIGRAVITATORIOS son aquellos que se encargan de oponerse a la fuerza de la gravedad para mantener la postura y el equilibrio del cuerpo, tanto en posiciones estáticas como dinámicas (McArdle et al., 2015).

 

Entre los principales se encuentran los cuádriceps, glúteos, sóleo, erectores espinales y el CORE, los cuales presentan una alta resistencia a la fatiga debido a su predominio de fibras tipo I, adaptadas para sostener actividad prolongada (McArdle et al., 2015).

 

Su función no es únicamente estructural, sino también funcional, ya que participan en la estabilización articular y en la preparación del cuerpo para la acción motriz (Kibler et al., 2006).

 

Fundamento Neurofisiológico: estabilidad antes que movimiento


El sistema neuromuscular organiza el movimiento bajo un principio claro: la estabilidad precede a la movilidad. Esto significa que antes de ejecutar una acción explosiva, el cuerpo necesita una base estable que permita generar y transferir fuerza de manera eficiente (Zatsiorsky & Kraemer, 2006).

 

Los músculos ANTIGRAVITATORIOS participan activamente en el control del tono postural y en la regulación del equilibrio, integrando información propioceptiva para ajustar continuamente la posición del cuerpo (Lloyd & Oliver, 2012).

 

Este control se manifiesta principalmente a través de:

  • Contracciones isométricas (estabilidad)

  • Contracciones excéntricas (absorción de fuerzas)


 

Relación con el rendimiento en VOLEIBOL


1. Producción de fuerza en el salto

El salto vertical depende de la capacidad del sistema neuromuscular para generar fuerza rápidamente. Sin embargo, esta capacidad está condicionada por la estabilidad previa del sistema musculoesquelético (Zatsiorsky & Kraemer, 2006).


Una base inestable reduce la eficiencia del ciclo estiramiento-acortamiento, disminuyendo la altura y potencia del salto.

2. Control en aterrizajes

Durante el aterrizaje, los músculos ANTIGRAVITATORIOS trabajan excéntricamente para disipar las fuerzas de impacto. Este mecanismo es clave para la prevención de lesiones, especialmente en la articulación de la rodilla (Hewett et al., 2005).


Un control deficiente se asocia con patrones de riesgo como el valgo dinámico de rodilla.

 

3. Estabilidad en desplazamientos

Los cambios de dirección en el voleibol requieren una alta capacidad de control del centro de masa. Los músculos ANTIGRAVITATORIOS permiten mantener la estabilidad durante movimientos rápidos y multidireccionales (Lloyd & Oliver, 2012).

 

4. Prevención de lesiones

La evidencia científica muestra que un adecuado desarrollo de la estabilidad del CORE y del tren inferior reduce significativamente el riesgo de lesiones en deportistas (Kibler et al., 2006; Hewett et al., 2005).

 

Aplicación práctica: entrenamiento de los músculos ANTIGRAVITATORIOS


1. Sentadilla (Back Squat)

  • Mejora la fuerza del tren inferior

  • Favorece la estabilidad global

  • Evidencia: desarrollo de fuerza máxima y transferencia al rendimiento (Zatsiorsky & Kraemer, 2006)

 


2. Peso Muerto Rumano

  • Fortalece cadena posterior

  • Mejora control lumbo-pélvico

 


3. Elevaciones de Talón (Sóleo)

  • Mejora estabilidad del tobillo

  • Clave en aterrizajes



4. Plancha (CORE)

  • Mejora la transferencia de fuerza

  • Evidencia: estabilidad del CORE mejora la función atlética (Kibler et al., 2006)

 


5. Drop Jump

  • Mejora la fuerza reactiva

  • Optimiza el ciclo estiramiento-acortamiento

 


Conclusión


El desarrollo de los músculos ANTIGRAVITATORIOS representa una de las bases más sólidas del rendimiento deportivo. No se trata únicamente de entrenar para saltar más alto, sino de construir un sistema capaz de sostener, controlar y transferir fuerza de manera eficiente.

 

Reflexión


El voleibolista que entiende su cuerpo no solo busca potencia, sino control. Porque el rendimiento no inicia en el movimiento… inicia en la capacidad de sostenerlo.



REFERENCIAS


  1. Hewett, T. E., Myer, G. D., & Ford, K. R. (2005). Reducing knee and anterior cruciate ligament injuries among female athletes. Journal of Knee Surgery, 18(1), 82–88. https://doi.org/10.1055/s-0030-1248163 

  2. Kibler, W. B., Press, J., & Sciascia, A. (2006). The role of core stability in athletic function. Sports Medicine, 36(3), 189–198.

    https://doi.org/10.2165/00007256-200636030-00001 

  3. Lloyd, R. S., & Oliver, J. L. (2012). The youth physical development model: A new approach to long-term athletic development. Strength & Conditioning Journal, 34(3), 61–72.

    https://doi.org/10.1519/SSC.0b013e31825760ea 

  4. McArdle, W. D., Katch, F. I., & Katch, V. L. (2015). Exercise physiology: Nutrition, energy, and human performance (8th ed.). Wolters Kluwer.

  5. Zatsiorsky, V. M., & Kraemer, W. J. (2006). Science and practice of strength training (2nd ed.). Human Kinetics.

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