Importancia del CORE en el Remate y el Bloqueo en el Voleibol Universitario
- Jaime Cuevas
- 7 abr
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Por el Lic. Jaime A. Cuevas Núñez
En el voleibol moderno, el rendimiento deportivo depende de la integración eficiente de múltiples capacidades físicas y neuromusculares. Entre ellas, el CORE —definido como el complejo lumbo-pélvico-cadera— desempeña un papel determinante en la transferencia de fuerzas y en la estabilidad durante acciones explosivas como el remate y el bloqueo. Para el deportista universitario, cuyo objetivo es maximizar su rendimiento competitivo, comprender la función del CORE desde una perspectiva científica es esencial.
Definición y función del CORE
El CORE incluye musculatura profunda y superficial como el transverso abdominal, oblicuos internos y externos, recto abdominal, erectores espinales, multífidos, glúteos y musculatura de la cadera. Su función principal es estabilizar la columna vertebral y permitir la transmisión eficiente de fuerzas entre el tren inferior y superior (Kibler, Press, & Sciascia, 2006).
Desde el punto de vista biomecánico, el CORE actúa como un eslabón central en la cadena cinética. Una adecuada rigidez del tronco permite minimizar la disipación de energía durante movimientos explosivos, optimizando así el rendimiento (Hibbs et al., 2008).
El CORE en el remate
El remate en voleibol es un gesto técnico altamente complejo que depende de la secuencia coordinada de la cadena cinética. La fuerza se genera desde el suelo mediante la acción de las extremidades inferiores, se transfiere a través del CORE y finalmente se expresa en el segmento superior durante el golpeo del balón.
Investigaciones han demostrado que una mayor estabilidad del CORE mejora la eficiencia mecánica y la velocidad de ejecución en acciones explosivas (Willardson, 2007). Un CORE funcional permite:
Ø Mayor velocidad angular del tronco.
Ø Mejor control del cuerpo en el aire.
Ø Transferencia eficiente de energía.
Ø Reducción de pérdidas mecánicas.
Además, la activación anticipatoria de la musculatura del CORE es clave para preparar el cuerpo antes del contacto con el balón, lo que mejora la precisión y potencia del remate (Behm et al., 2010).
El CORE en el bloqueo
El bloqueo requiere una alta capacidad de estabilización y control corporal durante el salto vertical y la fase aérea. En este gesto, el CORE cumple funciones fundamentales:
Ø Estabilización durante el despegue.
Ø Control postural en el aire.
Ø Alineación corporal para maximizar el alcance.
Ø Absorción de fuerzas en la caída.
Un CORE débil puede generar compensaciones biomecánicas que afectan la eficacia del bloqueo y aumentan el riesgo de lesiones, especialmente en la región lumbar y rodillas (Zemková & Hamar, 2018).
Relación con el rendimiento deportivo
La literatura científica respalda que el entrenamiento del CORE mejora el rendimiento en deportes que requieren potencia, estabilidad y coordinación intersegmentaria (Hibbs et al., 2008). En voleibol, esto se traduce en:
1. Mejores saltos y aterrizajes.
2. Mayor eficiencia en movimientos explosivos.
3. Mejor control neuromuscular.
Además, el CORE influye directamente en la economía del movimiento, permitiendo al atleta ejecutar acciones con menor gasto energético.
Prevención de lesiones
Un CORE fuerte contribuye significativamente a la prevención de lesiones. Estudios han demostrado que la debilidad en esta región está asociada con mayor incidencia de lesiones lumbares y de extremidades inferiores (Kibler et al., 2006).
El entrenamiento adecuado del CORE mejora la estabilidad dinámica, reduce fuerzas de impacto y optimiza la alineación corporal durante gestos deportivos.
Aplicaciones prácticas para el entrenamiento
Para voleibolistas universitarios, el entrenamiento del CORE debe cumplir con los siguientes principios:
1. Especificidad: ejercicios relacionados con gestos deportivos.
2. Multiplanaridad: trabajo en diferentes planos de movimiento.
La capacidad de un movimiento, ejercicio o acción de desarrollarse en múltiples planos del espacio de manera simultánea o integrada.
3. Progresión: aumento gradual de la carga.
4. Funcionalidad: integración con movimientos dinámicos.
Ejercicios recomendados:
o Planchas dinámicas.
o Ejercicios anti-rotacionales.
o Rotaciones con balón medicinal.
o Trabajo unilateral y en inestabilidad controlada.
Conclusión
El CORE representa el eje central del rendimiento en voleibol. Su función en la transferencia de fuerzas, estabilidad y control neuromuscular lo convierte en un componente clave para mejorar el remate y el bloqueo. Para el deportista universitario, desarrollar un CORE fuerte y funcional no solo mejora el rendimiento, sino que también reduce el riesgo de lesiones y optimiza la longevidad deportiva.

REFERENCIAS
Behm, D. G., Drinkwater, E. J., Willardson, J. M., & Cowley, P. M. (2010). Canadian Society for Exercise Physiology position stand: The use of instability to train the core. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, 35(1), 109–112. https://doi.org/10.1139/H09-127
Hibbs, A. E., Thompson, K. G., French, D., Wrigley, A., & Spears, I. (2008). Optimizing performance by improving core stability. Sports Medicine, 38(12), 995–1008. https://doi.org/10.2165/00007256-200838120-00004
Kibler, W. B., Press, J., & Sciascia, A. (2006). The role of core stability in athletic function. Sports Medicine, 36(3), 189–198. https://doi.org/10.2165/00007256-200636030-00001
Willardson, J. M. (2007). Core stability training: Applications to sports conditioning programs. Journal of Strength and Conditioning Research, 21(3), 979–985. https://doi.org/10.1519/R-20255.1
Zemková, E., & Hamar, D. (2018). Sport-specific assessment of neuromuscular training. Frontiers in Physiology, 9, 264. https://doi.org/10.3389/fphys.2018.00264



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